Pues hoy os voy a hablar de un juego que me tiene alucinado. Es probablemente el más jugado entre nuestros socios, y destaca por su agilidad y sencillez.

Se trata de Chwazi, un juego de mesa en formato app de móvil. Vamos primero con sus características básicas.

Temática: es un filler en toda regla, siempre lo verás jugar entre partidas de otros juegos de mayor duración.

Nº de jugadores: 2 o más, el máximo de jugadores posible es tantos como dedos quepan en la pantalla del móvil. Ojo, con un móvil de mayor tamaño, ¡puede participar más gente!

Duración: menos de un minuto. Sí, como lo lees, así de ágil es, y a pesar de ello algunos jugadores pueden generar AP, con lo que toca invalidar la partida y tener que empezar de nuevo.

Edad: 0 o más, desde el momento de su nacimiento, un individuo ya podrá jugar a Chwazi, no hace falta saber contar cartas o realizar complicadas estrategias, aunque a tan corta edad si que puede necesitarse la ayuda de otra persona que te sujete la mano.

Azar: Cero patatero, juego de habilidad donde el “tempo” en el que colocamos el dedo, la presión y su ángulo de inclinación minimiza este azar, haciendo las delicias de los jugadores más sesudos que se comerán la cabeza para equilibrar de forma perfecta estos tres factores determinantes.

Pues bien, dicho esto, vamos a contar de qué va.

El setup es rápido, tan sólo tienes que coger tu móvil y abrir la app, pero si es la primera partida, tendrás que descargar la aplicación, lo que incrementará considerablemente la duración del setup, que podría llegar a varios minutos si no se dispone de buena conexión, o te has agotado los megas (se recomienda traer esta parte preparada de casa). Tras esto, tan sólo queda esperar unos segundos a que cargue, aunque en móviles patata esta duración puede verse incrementada.

La mecánica es sencilla, como todo en este juego, en que quizá lo más complicado sea el nombre. Se trata de un push your luck claramente, ya que tienes que pulsar y esperar a la suerte. En cuanto la pantalla del juego esté preparada, todos los jugadores, sin importar orden de turno, han de posar uno de sus dedos sobre la pantalla. El juego entonces asigna aleatoriamente un color a cada jugador, rodeando su dedo con un círculo, evitando así las eternas luchas cuando dos jugadores se encaprichan por el mismo color.

Comienza entonces un tenso periodo en el que las miradas de los jugadores vacilan, y se mueven ágiles, observando el nerviosismo en los rostros de los oponentes para volver rápido al tablero esperando una victoria. Y tras sólo unos segundos y sin gestiones de recursos o tiradas de dados de por medio, ¡Chwazi nos dice quién es el vencedor! Para ello nos muestra en toda la pantalla el color asignado al jugador que ha ganado, pero por si esto fuera muy complicado de entender para algunos jugadores, la genialidad de los creadores les ha llevado a idear que ¡todos los círculos de los jugadores se apaguen salvo el del jugador ganador! Con detalles así se ve cuando un diseñador se ha esforzado al máximo en el diseño de su juego.

Alguien ha creado una home rule aceptada por numerosos jugadores, que consiste en que quien gana una partida a Chwazi será quien obtenga el turno inicial en el siguiente juego que se vaya a jugar. Lo veo algo innecesario para un juegazo como este, ya que lo reduce a un simple “seleccionador aleatorio de jugador inicial” que desmerece la calidad del mismo.

Es sin duda un básico, no puede faltar en tu ludoteca.

Bonus: lo puede jugar un solo jugador, utilizando ambas manos, haciendo una competición izquierda contra derecha.

Y también existen otras home rules menos conocidas que determinan que el ganador sea quien pague los cafés, o que decida dónde se cena ese día.

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