En 1895 nace Beth McGregor. vivió en el seno de una familia que se dedicaba a la industria textil. Cursó su doctorado en Historia del Arte en la universidad de Edimburgo, donde conoció a su marido Arthur Campbell. Con una vida próspera y un negocio floreciente dedicado a la venta de antigüedades en la calle Victoria, vivieron felices. En 1915 tuvo a su hija Julia. Cuando la pequeña Julia cumplió 5 años, los tres realizaron una travesía en barco hacia Mombasa, viaje que cambio la vida de Beth, o mejor dicho, la forma de verla. Experimentó en una visita a unas cuevas de un Yacimiento, donde se hallaban los restos de una civilización muy antigua, cuyos orígenes ni siquiera los hechiceros mas viejos de las tribus mas recónditas pueden explicarse.

Dentro de una de las cavidades tuvo la sensación o fue algo mas que eso, de traspasar a otra dimensión. Fue como estar viviendo la peor pesadilla despierta. Cruzando lagos eternos e intuyendo siluetas de criaturas que jamás nadie la creería. Al cabo de 3 días la encontraron vagando desorientada e ida. Nunca pudo dar explicación de lo que le había ocurrido.

Kilimandscharo, Höhleneingang am Fuß des Kibo

En 1918 tras la IGM, abiertos los flujos navales, Beth junto a su marido e hija, embarcaron hacia Boston, buscando un cambo de aires y una nueva vida. Desgraciadamente para Beth en ese barco perdería lo que mas preciaba en el mundo, una extraña enfermedad asoló el barco y entre las victimas se encontraban Arthur y Julia.

En Boston para salir de la depresión y distraer su mente de las pesadillas recurrentes que le atormentan desde el viaje a Mombasa, retoma el negocio de la venta de antigüedades. CAMPBELL’S CLOSE.